Tu decisión 

En el silencio de mi respuesta aturden a gritos sordos los ecos de las conocidas tumbas de los recuerdos recientes. Una guerra perdida sin ganadores.  

Se retuercen, se quiebran sus cristales antaño bellos. Tu decisión fue la tormenta en la calma equilibrada. No justa tal vez, pero sin pensamientos rehenes de la verdad absurda.

En fin, el juez tiempo algún día dará su sentencia lógica. No sin cicatrices debajo de la piel y con una vieja sonrisa borrosa mordiendo lo prohibido. 

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