Indirectas

En las medias tintas se esconden a veces indirectas que por ser fiel a su propia naturaleza, a veces se marean y se pierden, llegando nunca al destino deseado. Sin provocar absolutamente ninguna respuesta esperada, volviéndose desesperada y hasta olvidada.

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Engaños

Por sólo un minuto más contigo, engañé a la noche para que fuera eterna, pero no conté con la traición del sol que apareció desafiante rompiendo la oscuridad cómplice y haciéndote desaparecer de mi lado.

Estas?

Abro mis ojos y siento un manto de rocas en mi espalda. Siento cada punzante centímetro lacerando mi carne, haciendo sentirme un animal herido, rabioso, sólo.

Extiendo mi mano temblorosa buscando un contacto, una simple ancla a un mundo que no entiendo y que me consume. Nada responde, nada encuentro, y la soledad no se esconde.

Me incorporo dolorido, mirando perdido caras conocidas pero ausentes. Gritos escondidos en sus bolsillos rotos. Sé que se acerca el momento y un manto de estrellas no resuelto desnuda un dado falseado.

Quiero llorar y nada responde. Vuelvo a tumbarme, dejo que la agonía me envuelva a mi lugar oscuro. No hay ciclos, ni eterno retorno.

El árbol

Un día desvestido de armonía, me paré frente al más viejo roble que conocía, y le pregunté:

– ¿cuántos mundos existen en esta realidad?

Y desde lo más profundo escuché,

– tantos como tu mente quiera construir.

Y una piedra me golpeó en la cabeza dejándome inconsciente.

El laberinto

Entré corriendo por una gran puerta antigua, hacia derrumbosos muros ahuyentando la razón, buscando tu sombra esquiva. De tanto correr por fin me detuve cansado y simplemente me senté en una piedra a orillas del camino.

Contemplé en silencio las frías murallas que me rodeaban y comprendí que estaba perdido. El sextante con el que navegaba por tus aguas tranquilas se debió extraviar en una de las esquinas del mohíno laberinto.

Empezó a anochecer y mis piernas no respondían, y lo que eran unas viejas murallas se me hicieron montañas lisas como la porcelana, impenetrable como tú pensamiento. El frío comenzó a calar en lo profundo de mis huesos, en la búsqueda cómoda de mi caliente corazón invitándole a reposar.

Lentamente me quedé dormido sólo con el frío abrazo del espejismo de tu sombra esquiva, bese tus labios ausentes, me despedí de la vigilia, de la realidad de que solo fui un simple ratoncito de laboratorio y cerré mis ojos por última vez.

El pacto

No hay caminos rectos cuando la desesperación es el copiloto. La historia se vuelve terror y la fantasía la realidad implantada.

Los infiernos se vuelven la salida de la intoxicación de tus labios. Camino obligado del penitente.

No quedan canciones sin pensar en ti. Los golpes en el pecho es el milagro de la resurrección. Todo bajo control.

Te tuve aquí, y sobrevivo el temblor del amor. Se escondió la superstición para pactar la sobrevivencia de lo que callaste para siempre.

Mi boca independiente

Más de una vez a mi boca se le olvidó el mandato de mi mente y en un arrojó heroico de libre albedrío explotó en un caos de significantes con más daños colaterales que el propio secreto que intentó proteger.